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5 fronteras naturales del mundo marcadas por un río, un volcán o una montaña »

Algunas fronteras se trazan con muros, alambradas y puestos de control. Otras, en cambio, las dibuja directamente la geografía: un río que serpentea entre dos países, una cordillera que separa culturas enteras, o incluso un volcán cuyo cráter marca, literalmente, dónde termina una nación y comienza otra.

Cruzarlas se siente menos como un trámite migratorio y más como atravesar un paisaje que decidió, por su cuenta, dividir el mapa. Estos cinco puntos fronterizos demuestran que la naturaleza puede ser tan buena cartógrafa como cualquier tratado internacional.

1. Cerro Zapaleri, Bolivia, Argentina y Chile

Este volcán extinto de la cordillera de los Andes marca el punto exacto donde convergen tres países sudamericanos, convirtiéndose en uno de los trifinios más espectaculares del continente.

Llegar hasta su cumbre implica un ascenso en pleno altiplano andino, recompensado con la posibilidad de estar parado simultáneamente en tres naciones distintas.

2. Lago Tianchi, China y Corea del Norte

Formado por una erupción volcánica en el año 946 después de Cristo, este lago ocupa el cráter de la montaña Changbai, conocida como Paektu del lado coreano, y su superficie marca directamente la frontera entre ambos países.

Sus aguas de un azul intenso, rodeadas de picos nevados buena parte del año, lo convierten en una de las fronteras volcánicas más fotografiadas de Asia.

3. Río Danubio, Europa

Atravesando diez países a lo largo de su curso, este río europeo funciona como frontera natural entre varias naciones, incluyendo tramos entre Rumania y Bulgaria o entre Eslovaquia y Hungría.

Navegar sus aguas permite observar cómo cambian arquitectura, idioma y paisaje de una orilla a otra, muchas veces en cuestión de minutos.

4. Cordillera de los Andes, Argentina y Chile

Con 5,150 kilómetros de extensión, esta es la frontera natural más larga de Sudamérica, definida casi en su totalidad por la imponente cadena montañosa que separa ambos países.

Cruzarla en auto, a través de pasos como el Cristo Redentor, ofrece paisajes de picos nevados y curvas de montaña que convierten el trayecto fronterizo en una atracción turística en sí misma.

5. Río Bravo, México y Estados Unidos

Conocido como Río Grande del lado estadounidense, este curso de agua traza buena parte de los más de tres mil kilómetros de frontera entre ambos países, atravesando desiertos, cañones y ciudades gemelas a ambos lados de sus orillas.

Su recorrido incluye tramos declarados área protegida, donde el paisaje desértico se impone por completo sobre cualquier construcción humana.

Yuniet Blanco Salas

Yuniet Blanco Salas

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