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5 playas de arena negra, roja, rosa, verde o violeta que parecen de otro planeta »

La arena no siempre es dorada. Volcanes, minerales y conchas microscópicas pueden teñirla de negro, verde, rosa, rojo o incluso violeta, y el resultado son playas que parecen sacadas de otro planeta.

Cada color tiene su explicación geológica, y varias exigen un esfuerzo o una precaución especial para disfrutarlas. Estas cinco playas demuestran que el color de la arena también puede ser un motivo de viaje.

1. Reynisfjara (Islandia)

Su arena volcánica negra, las columnas de basalto y los farallones de Reynisdrangar la convierten en una de las playas más fotografiadas del país. Pero es también una de las más peligrosas: las «sneaker waves» suben mucho más arriba de lo esperado y han causado muertes.

Está prohibido nadar, nunca hay que dar la espalda al mar y conviene revisar el semáforo de olas antes de bajar. En febrero de 2026, el oleaje erosionó la orilla y hizo caer parte de las columnas.

2. Papakōlea (Hawái, Estados Unidos)

Cerca de South Point, en la isla grande, cerca del 90 % de su arena es olivino, un cristal verde que se desprende de un cono de ceniza volcánica de unos 49,000 años.

Llegar exige una caminata de 2.5 millas, unos 4 kilómetros por trayecto, de aproximadamente una hora, sin una sola sombra. Hay que llevar agua, sombrero y protección solar.

3. Pink Sands, Harbour Island (Bahamas)

Su playa de unas tres millas debe su tono rosa pálido a los foraminíferos, organismos microscópicos de concha rosada o roja que las olas trituran y mezclan con coral y arena.

El color se aprecia más sobre la arena mojada, al borde del agua. Los locales recomiendan visitarla entre diciembre y abril, y su mar poco profundo la hace segura para nadar.

4. Isla Rábida (Galápagos, Ecuador)

Su arena rojo oscuro nace de la escoria volcánica rica en óxidos de hierro, que se oxida al contacto con el aire, como el metal que se oxida.

Es el único sitio de visita de la isla, en su costa noreste, con desembarco húmedo, leones marinos tomando el sol sobre la arena roja y una laguna salada con flamencos. Se visita con guía, en tours o cruceros por las Galápagos.

5. Pfeiffer Beach, Big Sur (California, Estados Unidos)

Sus tonos rosados y violetas provienen de partículas de granate de manganeso que la erosión desprende de las rocas cercanas.

Se encuentra al final de Sycamore Canyon Road, un camino sinuoso de unas dos millas y sin señalizar, por lo que conviene revisar las condiciones de acceso antes de ir. Es muy popular para fotografiar la roca con arco en el horizonte.

Sharon Jazmín Sabbagh

Sharon Jazmín Sabbagh

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